martes, 29 de noviembre de 2011

Más imágenes con personajes simpsonizados, es decir, dibujados al estilo de Matt Groening en Los Simpsons. Esta vez le toca el turno a la Patrulla-X, los mutantes de la Marvel. ¡Al turrón!

En primer lugar, Warren Worthington III, más conocido por Ángel, que es el aspecto que tiene en esta imagen. La verdad es que yo me he acostumbrado a verlo últimamente con su uniforme de Arcángel y apariencia mucho más mortal en las filas de X-Force, pero bueno está.

Coloso, el ruso de la Patrulla-X, también conocido como Piotr Nikolaievitch Rasputin, o como aquel mutante que volvió a la vida por obra y gracia de Joe "conmigo no habrá resurrecciones" Quesada.

Scott Summers, Cíclope, el jefazo de la Patrulla-X desde que se empezó a conocer el pasado oscuro del Profesor Charles Xavier. Uno de sus uniformes clásicos, el de los años noventa.

Emma Frost, la Reina Blanca, la novia de Cíclope, es la mentalista de la Patrulla-X actualmente en detrimento del no muy apreciado Charles Xavier.

Gambito, uno de los personajes que regresó hace unos meses a la primera línea de acción de la Patrulla-X. Recuerdo que solía ser el favorito de las chicas, ¡pero si tiene los ojillos rojos como los peces de acuario!

Mariposa Mental, personaje adorado y muy utilizado por el Patriarca Mutante, Chris Claremont. Otra que ha sido resucitada más veces que Son Goku.

Jean Grey con su uniforme y poderes de la entidad Fénix. Eso sí, de cuando era Fénix buena, no cuando se le fue la cabeza y le dio por matar gente.

Título 1

Presentamos a la cuarta pareja de esta segunda edición del Strange World Tag Team Championship!, en la que tenemos la unión de dos hombres que ya se conocían desde hace mucho tiempo.

HULK HOGAN & M.A. BARRACUS

Cuando la mayoría de la gente se enteró de que Hulk Hogan participaría en el Strange World Tag Team Championship! todos apostaron por que su compañero sería Mr. T. Pero la verdad es que en la Redacción Extraña no somos muy amigos de ese señor, ya que la serie de dibujos animados no nos gustaba a ninguno de los tres, y para tener a un tipo nigga' que nos cansineara con eso de que no hay que drogarse, habríamos hablado con Maradona Guardiola Jeff Hardy CM Punk (aunque su caché era demasiado alto, y no era plan de ponerse a ello).

Así pues, la solución más fácil era la de echar mano del personaje más famoso de Mr. T, Bosco Albert "Mala Actitud" Barracus, el conductor de la furgoneta en la que iba el cuarteto del Equipo A, y que le tenía un pánico terrible a los aviones. Recordemos que Hulk Hogan apareció en la serie del Equipo A, allá por mediados de los ochenta, y era un buen amigo de M.A., así que imaginaos la pareja que pueden formar estos dos cuando se junten a meter tollinas y repartir rebanás a diestro y siniestro. Lo único que estamos mirando es que Hulk Hogan quiere que la entrada al ring sea con una limusina con diez tías buenas, minibar completo y jacuzzi incluido, pero M.A. prefiere hacerlo en la GMC Van conducida pro él mismo.

Ojito, porque ya adelantamos que, de todas las parejas que van a participar en el Strange World Tag Team Championship!, estos dos son los únicos que se conocen previamente, así que la compenetración entre ambos puede ser clave para el resultado final del campeonato.

FINISHER

El golpe final de la pareja formada por Hulk Hogan y M.A. es de los más sencillos y efectivos que hemos visto jamás en la historia del torneo. Básicamente, consiste en que M.A. le mete un puñetazo en los hocicos al rival, que cae redondo en la lona, y ahí aprovecha Hulk Hogan para echarse encima con el Atomic Leg Drop.

domingo, 27 de junio de 2010

reseña

Tu     tienda de cómics en Ciudad Real
Título en España: Capitán Britania y el MI-13 #2
Título en EEUU: Captain Britania & MI-13 nº5 & Captain Britania & MI-13 nº6 & Captain Britania & MI-13 nº7 & Captain Britania & MI-13 nº8 & Captain Britania & MI-13 nº9
Formato: Tomo, tapas rústicas, 120 páginas, color.
Precio: 8.60 €
Editorial: Panini Cómics

Reseña:

Ésta es otro ejemplo claro de aquel intento de Panini de sacar unas cuantas series regulares en tomos trimestrales con un precio por volumen mucho más asequible y con un mercado más reducido. Sin embargo, la elección de los títulos no acompañó, y si bien en Panini España ya habían previsto que se trataba de series que gozarían de pocas ventas en formato grapa y debían ver la luz en tomo, no contemplaron la posibilidad de que en Estados Unidos el batacazo de estas nuevas colecciones fuera tan grande que acabar con la cancelación de muchas de ellas. Por tanto, el primer tomo de "Capitán Britania y el MI-13" salió a la venta prometiendo ser el primer número de una serie regular en tomos y barata, pero acabó siendo una mera "oferta de lanzamiento", pues con este segundo tomo podemos decir que es el segundo de tres.

Si el primer número sirvió para que conociéramos el nuevo planteamiento que Paul Cornell (el guionista encargado de esta colección) le quería dar a un equipo de superhéroes trabajando de forma conjunta con el MI-13, y además los pudiéramos ver en toda su extensión luchando contra enormes poderes mágios y skrulls casi a la vez, este segundo no hace más que seguir la línea marcada, de tal modo que si te gustó cómo empezó todo, seguirás disfrutando de lo que nos depara esta serie en este segundo arco argumental.

El tomo contiene cinco números USA, comienza con un prólogo y, ya metidos en harina, da comienzo "El Infierno llega a Birmingham". Una historia en la que el Capitán Midlands da la voz de alarma sobre un incendio de origen mágio que se ha desatado en un edificio de la ciudad de Birmingham. El primero en llegar, como no podía ser de otra forma, es el Capitán Britania, el cual, a pesar de dar su nombre a la cabecera, se reparte de forma bastante coherente el protagonismo con el equipo. Cornell ha sabido darle un nuevo empuje a Brian Braddock, haciendo que el nivel de sus poderes dependa ahora de su actitud y confianza en sí mismo, algo que, la verdad, bien llevado, es una idea genial, pues las connotaciones en torno a un héroe rodeado de símbolos artúricos dan mucho juego, sobre todo si se trata de alguien como Brian, que ha sufrido tantos reveses en su vida en los últimos tiempos.

Nada más empezar, Cornell nos presenta al nuevo miembro del equipo, que no es otro que el cazavampirso Blade (cuya serie regular también fue cancelada por su poco éxito). La verdad es que Blade no suele ser un personaje que pegue muy bien trabajando en grupo (sin ser él el líder), pero queda claro que esas amenazas de caracter fantástico, por llamarlas de alguna manera, también incluirán a la sociedad vampírica que hace poco se recuperó para el Universo Marvel. Así pues, añadir a Blade a un equipo con el Capitán Britania, Wisdom, Spitfire, el Caballero Negro y la nueva portadora de Excalibur, la doctora Faiza Hussain, hace que estemos ante uno de los grupos más variopintos de todo Marvel. Ahora bien, me parece que Cornell hace un trabajo magnífico, pues he disfrutado mucho leyendo esta historia, y la relación entre todos los personajes (los cuales, cada uno guarda sus pequeños detalles que los hacen únicos dentro del equipo, y no sólo a los dos más conocidos como pueden ser el Capitán Britania o Blade) es muy lógica y no chirría en ningún momento.

El cómic en sí está plagado de magia, acción, giros argumentales, más acción, un Duque del Infierno dispuesto a utilizar a los del MI-13 como fuente de poder para hacer de la Tierra sus dominios y muchos Sinmente listos para ser machacados por los británicos. Vamos, una lectura no demasiado preteciosa pero la mar de entretenida, la cual se disfruta de principio a fin. Una vez leído el segundo tomo es cuando más rabia me da que sólo tengamos un tercero para acabar con todo este tema que tiene su origen en aquel tomo protagonizado por Peter Wisdom, "Wisdom: Los Rudimentos de la Sabiduría", también con Paul Cornell al guión.

En cuanto al dibujo, repite Leonard Kirk como dibujante regular de la colección haciendo un excelente trabajo. No estamos ante una colección que sea fácil de narrar para la mayoría de los dibujantes, pues juntar magia y superhéroes nunca suele dar resultados claros a la vista del lector, pero Kirk lo consigue con creces. Incluso me ha gustado que, sin necesidad de cambiar el estilo, pase de mostrarnos un combate entre Blade y Spitfire, a un Capitán Britania perdido en una especie de vacío mágico luchando contra sus propios deseos. Por cierto, que Leonard Kirk no es el dibujante del prólogo del cómic, sino que es Pat Oliffe, un artista con un estilo un tanto más realista que el mismo Kirk, pero que hace unas muy bienas 22 páginas que no desmerecen en absoluto el resto del cómic.

En definitiva, un buen tebeo, recomendable, más aún si sois lectores del primer número y tenéis dudas acerca de este tercero. Es una lástima que la serie acabe en el próximo número, pero de momento merece la pena disfrutar éste. En la nota, un pequeño descenso con respecto al primero, pues la diferencia de precio entre ambos es algo que no se puede obviar. De todas formas, como he dicho, altamente recomendable.

7.75/10
(Casi Espectacular)
Reseña relacionadas:
Capitán Britania y el MI-13 #1
Wisdom: Los Rudimentos de la Sabiduría
Jóvenes X-Men #3
Guardianes de la Galaxia #1
Los Exiliados #19

equipo ensueño

Normalmente, el encargado de llevar el 10 a la espalda es el auténtico jugón del equipo. El mejor jugador sobre el terreno de juego, el más técnico, el más habilidoso, aquel que ve tres defensas en la frontal del área y, en vez de buscar un apoyo para intentar tirar una pared o brindarle un pase de gol a algún compalero, se va hacia los defensas, lo regatea y le mete un gol al portero. Sin embargo, en Cabronos Extraños somos más fans del típico media punta al testilo de Frank Lampard, aquel que trinca el balón y lanza un zambombazo desde donde esté para meter un golazo.

Por tanto, nuestra elección era clara, el pirata-cocinero Sanji.


Aquí jugábamos con cierta ventaja a la hora de elegir el jugador. De la misma forma que Luigi, uno de los centrales, ya tenía experiencia en esto del fútbol, también la tiene Sanji, pues los encargados del anime de One Piece hicieron un especial para televisión que consistía en el lanzamiento de penaltis por parte de la Banda del Sombrero de Paja contra unos cuantos de los primeros enemigos que tuvieron que plantar cara.

En el vídeo, se ve cómo Sanji le pega un zapatazo al balón que, de la fuerza que coge, se va a Cuenca y, luego, vuelve, después de haber dado una vuelta entera a la Tierra, acabando en el fondo de la red. Claro, a un espectador avispado eso le huele mal, ¿es que no había fueras en los penaltis? Pues podría ser que no. La verdad es que no hemos sido capaces de hablar con Ángel María Villar sobre el asunto, pero sí sabemos que esa vez la UEFA (o la Marina) se olvidó de mandar a los "Pilatos", también conocidos como los "jueces de área", así que, los unos por los otros, la casa sin barrer. Y apañados con el asunto.

Las funciones de Sanji en el equipo son, básicamente, dos. En el terreno de juego, las órdens que recibiría el pirata rubio iban a ser claras: balón que te llegue, patadón para la portería contraria. Si está en el campo rival, es una ocasión manifiesta de gol, con la locura radiofónica que supondría si eso lo está narrando Manolo Lama. Si el equipo está replegado defendiendo un ataque contrario y Sanji le mete un "patadón y tente tieso" al balón... también ocasión manifiesta de gol. Ya me hubiera y hubiese gustado a mí que un tipo como éste se hubiera y hubiese cruzado en el camino de Oliver, Benji, Tom y compañía. Ríete tú de Mark Lenders, que metía a los porteros dentro de la portería con la fuerza de sus disparos. Sanji les arrancaría la cabeza, o les amputaría las manos. Incluso podría ser más gracioso, y que ocurriese y ocurriera lo que en un episodio cualquiera de la Hora Warner, y es que le dejara un agujero tan grande como el balón reglamentario a todo aquel que se interpusiera en el camino del chut. ¡Bien!
La función secundaria de Sanji en este Equipo de Ensueño sería la de hacer las veces del doctor Escribano, más conocido en el mundillo futbolístico como "el médico de las papillas". Cuando llegase el descanso, Sanji, en menos que canta un gallo, prepararía un caldo o una papilla con lo necesario para que los jugadores recuperaran fuerzas y estuvieran listos para jugar la segunda parte siempre a tope. Hacedme caso, que es una cosa muy importante hoy en día la alimentación deportiva. ¡Mucho! Y si no, que le pregunten a Ronaldo, Cassano o Adriano, a ver qué os cuentan sobre lo que se meten entre pecho y espalda cada vez que comen a mediodía.

Por último, hay que destacar una cosa muy importante, y es que, repasando el equipo, quitando a Bobobo (que va a estar de portero y no va a salir mucho en la tele) y a Wally West (que va con la máscara puesta para hacerse el interesante), Sanji va a ser el único jugador de campo con el pelo rubio. ¡Un centrocampista rubio! El homenaje perfecto a don José María Guitérrez, que es uno de los jugadores preferidos de toda la historia del Señor Sánchez (y de los más queridos en todos los campos de España, en los cuales gozaba de cánticos personalidazos dedicados para él). Sólo por eso, ya se merece ser titular sí o sí siempre. ¡Siempre!

sábado, 26 de junio de 2010

Entrada de prueba

El pasado martes fui a mi segundo concierto grande de este verano. En esta ocasión, al contrario de lo que pasó con el desplazamiento multitudinario al Rock in Rio, sólo tres personajes extraños (¡extaños!) y conocidos mucho más por los oyentes del podcast, fuimos al Palacio de los Deportes para ver el regresode Kiss a Madrid después de un montón de años. Rafanöel (que, el resto del año que no es Navidad también es batería de Esclavo del Odio), Nazaret (la que vino a decirnos al podcast que no es fan del pan con queso) y un servidor.

Salimos con mucha antelación tal y como nos pasó la vez anterior para ir a Arganda, dejamos el coche en un parking de verdad (y no en un descampado), y nos presentamos en el Palacio de los Deportes. La verdad es que me encanta pasearme por los alrededores de un sitio así. La Kiss Army (los fans de Kiss, o Kissistas, como diría el infame director del Marca), se paseaba por toda la zona, ya con las caras pintadas de los Kiss o bien, pintándosela unos a otros. Por supuesto, vimos a los típicos clon de Star Wars y motivos Kiss en su uniforme, a las chicas de publicidad (con las que me es imposible no haceme fotos), los más fans que van imitando a Gene Simmons con sus chavalas en plan Eric Singer (y que son la atracción de los más hábidos de fotografías).

Lo que más me sorprendió fue no sólo la gran afluencia de público, pues de sobra sabíamos que se habían vendido todas las entradas y en el Palacio de los Deportes no cabía ni un alfiler, sino la enorme diferencia de edad de los fans, hasta tal punto de ver padres con sus hijos pequeños que acudían al concierto. A mí Kiss es un grupo que me gusta, aunque no puedo afirmar que se traten de mis mayores ídolos, pero no me esperaba que generasen una espectación tan grande entre la gente.

Desgraciadamente, meses atrás no llegamos a las entradas de pista, y nos tuvimos que conformar con las entradas en la grada, así que vimos el concierto un poco lejos, escorados y privados de algo que eché muchísimo de menos, y es el botar junto a la gente mientras cantaban las canciones. Porque otra cosa no, pero Paul Stanley y compañía bien que saben crear espectación ante sus temas, de forma que, cuando están en pleno apogeo, tienes la irresistible necesidad de saltar y brincar coreando los estribillos de Kiss.

Los teloneros fueron Imperial State Electric, una banda nueva con un sonido muy chulo y un tanto añejo. Rock simple, rápido y pegadizo que os recomiendo que busquéis por ahí, porque os va a gustar. Sólo tienen un disco en la calle y eso se notó, el concierto se hizo muy breve, aunque la gente de las primeras filas fueron los que más disfrutaron, ya que donde estábamos nosotros, no llegaba esa senación de Rock 'N' Roll que destilaban esos tipos. Una pena.

Al fin, llegamos a la parte importante, el concierto de Kiss. Decir que superaron mis espectativas con mucho, mucho, es quedarse corto. La verdad es que merece muy mucho la pena el ir a ver a esta gente porque el espectáculo que montan sobre el escenario, unido a la buena música que tocan y a la calidad de los cuatro componentes actuales de la banda, hacen que te pases casi dos horas y media disfrutando como un enano. No me extraña que hubiera tantas ganas de volver a tener a Kiss en Madrid, porque vaya lo que se ha estado perdiendo la gente. Impresinante.

Abrieron con Modern Day Delilah, la canción con la que empieza su último disco, y fueron alternando algunas canciones de Sonic Boom con sus temas más clásicos. Let Me Go, Rock 'N' Roll, Say Yeah!, Crazy Crazy Nights, I Love It Loud, Lick It Up, Detroit Rock City... A cada tema, Stanley le hacía la presentación oportuna, haciendo que el público coreara, aplaudiera, gritara o animara con todas sus fuerzas. Creedme cuando os digo que lo que más me ha sorprendido es que Kiss es la auténtica fusión entre los retro y lo actual. Encima del escenario no paran de repetir el nombre de la ciudad donde están, y Stanley se pasa todo el rato o hablando con el público o haciendo chascarrillos (me partí de la risa cuando de repente se puso a cantar "una paloma blanca"). Pero es que los petardos, el fuego y las pantallas es un espectáculo sobrecogedor.
La producción de lo que vimos en las pantallas encima y a los lados del escenario fue sobresaliente. Por un lado, no se limitaba a enseñarnos al músico de turno, sino que montaban las imágenes superponiéndolas o tomaban varios planos de lo que iba pasando en el escenario y creaban una toma de los cuatro impresionante. Unid a eso que los Kiss no pararon de moverse por el escenario en todo el concierto, sus pintas, las explosiones y las veces en las que sorprendían al público siendo elevados en plataformas (no se libró ninguno, Gene Simmons subió hasta la parte de los focos a cantar y tocar, y Stanley se tiró en tirolina hasta una plataforma en mitad de la pista para hacer lo propio).

El fin de fiestas, como no podía ser de otra manera, vino con Beth y Rock And Roll All Nite, dos temas clásicos y conocidísimos para dejar al público alucinado. Estoy gratamente sorprendido por lo visto antes de ayer, inolvidable.

Ah, y como curiosidad, ¿sabéis quiénes se le colaron a Nazaret -sin querer- en la cola del merchandising? Alaska y su séquito. Es tan chiquitilla como mi abuela, y a lo mejor, igual de vieja.